
El escenario del Teatro Caupolicán fue testigo de un momento histórico: la celebración de los 60 años de The Skatalites, la leyenda viva del ska. Con su característico sonido jamaiquino, la banda no solo rindió homenaje a su legado, sino que también presentó un espectáculo lleno de sorpresas, marcado por una osada incursión en terrenos más cercanos al two-tone, donde los teclados brillaron con una energía renovada.

La innovación en los arreglos, con ritmos más pulsantes y acordes brillantes, reflejó un espíritu audaz y creativo, que fue recibido con entusiasmo por muchos, aunque no sin causar revuelo entre los puristas. Para algunos, estas variaciones podrían interpretarse como un alejamiento de la pureza del ska jamaiquino original. Sin embargo, The Skatalites lograron equilibrar el respeto a sus raíces con un enfoque fresco y vibrante, mostrando que la evolución puede ser tan vital como la tradición.

La noche fue especial, no solo por la maestría musical de las leyendas vivas del ska jamaiquino, sino por la integración con la escena local. El público vibró al máximo con la colaboración de Álvaro Henríquez, quien se unió a la banda para interpretar una inolvidable versión de su última colaboración con Skatalites, un himno de Los Tres reimaginado con las raíces del ska y el pulso melódico del caribe. No menos impactante fue la participación de Aldo «Macha» Asenjo, quien impregnó su alma latina en una vibrante versión de Fuera de mi vida. Estas colaboraciones no solo conectaron generaciones, sino que dieron al concierto un toque único de la escena chilena.
Mira acá un registro de lo que fue este emocionante momento:
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Ricardo Cordovez
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