Woodstaco: el festival que eligió calidad y originalidad antes que likes

A ocho años de una de sus ediciones más recordadas, Woodstaco vuelve a poner en circulación parte de su historia con el lanzamiento de En Vivo en Woodstaco 2018, compilado de 19 canciones registradas durante la celebración de los diez años del festival. El disco recupera presentaciones de bandas como Tryo, Yajaira, The Ganjas, Knei, Vago Sagrado, Spiral Vortex, Subhira y Cola de Zorro, entre otras, y permite reconstruir parte de lo que ocurrió durante tres jornadas en la Montaña de Teno, donde más de cien bandas se distribuyeron en cuatro escenarios ante cerca de 5.000 asistentes.

El lanzamiento también funciona como un documento de una experiencia que durante 15 años construyó un espacio particular dentro del circuito independiente chileno, reuniendo rock, metal, stoner, psicodelia, progresivo y otras vertientes en un entorno alejado del formato tradicional de festival. Tras su última edición en 2023, el rescate de las grabaciones de 2018 abre una nueva ventana hacia el archivo del festival y hacia una historia que todavía guarda registros inéditos. Conversamos con Matías Burgos, uno de sus organizadores, sobre el origen del compilado, la compleja edición de su décimo aniversario y el legado que dejó el festival.

1.- ¿Cómo surgió la idea de revisar los archivos de Woodstaco y convertir las grabaciones de 2018 en un disco en vivo ocho años después?

Creo que siempre dio vueltas la idea de algún día publicar grabaciones del festival, con canciones donde se reflejara la energía que se vivía en Woodstaco tanto arriba como abajo del escenario. Comenzamos a hacer registros desde 2014 más o menos, hasta que finalmente en 2018 tuvimos los recursos suficientes como para hacerlo bien, grabando por pistas y luego trabajándolas tanto en mezcla como en la masterización.

Que este compilado haya salido años después tiene que ver con todo lo que sucedió entre medio: cambio de locación, el estallido social, la pandemia y luego tener que retomar el festival después de esa pausa, nos mantuvo bastante ocupados y las prioridades eran otras. Ahora, tenemos el tiempo y pudimos darle el amor que se merecía un proyecto así.

2.- En esa edición participaron muchísimas bandas. ¿Qué criterios utilizaron para seleccionar las 19 canciones que finalmente quedaron en el compilado y qué tan difícil fue dejar material fuera?

 Lo primero a tener en cuenta fue que, por temas de recursos, no logramos grabar a todas las más de 100 bandas que estuvieron en Woodstaco 2018, aunque sí conseguimos armar un archivo bastante grande y diverso. Tampoco teníamos la liquidez suficiente como para mezclar y masterizar todo el material, por lo tanto, entraron a jugar factores como que los registros fueran de calidad, sin fallas en las grabaciones, que se tratara de presentaciones sólidas y, por su puesto, que las bandas aceptaran que estas fueran publicadas. De hecho, se les mandaron los conciertos completos y ellos eligieron las canciones que saldrían.

En cuanto a la línea editorial, nos basamos también en intentar demostrar la mayor diversidad de sonidos posible en este compilado. Creo que en gran parte de eso se trataba el festival, de reunir todas esas vertientes musicales que, aunque muy distintas algunas de otras, encontraban una armonía única en Woodstaco. Por supuesto que mucho quedó fuera, pero las pistas están y quizás en el futuro podamos seguir editando cosas. De todas formas, varias bandas por su cuenta nos han pedido las grabaciones de sus conciertos en el festival y han hecho discos en vivo por su cuenta, como Cholo Visceral, Fósil y otras.

3.- Ustedes han señalado que 2018 fue una edición especialmente compleja, tanto por el salto de producción como por la posibilidad de que el festival fuera suspendido debido a la visita del Papa Francisco. ¿Qué recuerdan de esos días y qué significó lograr realizar el festival pese a ese escenario?

 Por una parte, en un inicio nos planteamos como un hermoso desafío el avanzar de forma exponencial en el nivel de producción que queríamos lograr, especialmente en esa edición que fue nuestro décimo aniversario. Ya habíamos aprendido bastante, a los golpes en muchos casos, por lo que ese año ya estábamos lo suficientemente fortalecidos como para mejorar en muchos aspectos. Y en eso estábamos, felices trabajando cuando desde el Gobierno amenazaron con suspendernos por el tema de la venida del Papa.

El argumento era que, al requerirse apoyo policial de todo el país para las jornadas en que iba a estar predicando, los eventos masivos quedarían sin supervisión. Al principio fue un shock, por primera vez salimos en todos los noticieros y fue por esto… Así que de inmediato aclaramos que íbamos a luchar hasta el final para hacer Woodstaco. Tuvimos que recurrir a varios apoyos para conseguir convencer a las autoridades de que no necesitábamos carabineros de resguardo, que este era un evento que merecía hacerse y que podíamos asegurar que sería seguro. Una batalla de meses que conseguimos ganar y que, a las finales, le dio mayor valor al festival.

4.- En el disco conviven rock, metal, stoner, psicodelia, progresivo y otras sonoridades. Mirando hacia atrás, ¿esa diversidad musical fue algo planificado desde el comienzo de Woodstaco o se fue construyendo naturalmente con los años?

 En sus inicios, el festival tuvo en su parrilla bandas relacionadas al rock en varias vertientes. Ya para la tercera edición, ampliamos a tener un escenario de música electrónica y funcionó bastante bien, creo que por darse en un contexto “psicodélico” por así decirlo. Y ya después en adelante, con la incorporación de otros escenarios a cargo de colaboradores que abarcaban otros mundos musicales y la extensión del evento, se fue dando el tener géneros más variados. Y siempre se sintió natural, no forzado ni extraño, ya que Woodstaco más que nada se trataba de convocar artistas originales, de buena calidad y con identidad propia.

5.- Woodstaco llegó a reunir a miles de personas en un entorno bastante particular: camping, naturaleza, río, varios escenarios y música durante tres días. ¿Qué creen que hizo que se generara una identidad y una comunidad tan reconocible alrededor del festival?

 Creo que eso tiene que ver con que nunca fuimos un festival pretencioso, siempre nos mantuvimos firmes en nuestros ideales de que fuera honesto, verdadero y respetuoso tanto con la naturaleza como con el arte que ahí se manifestó. El line up siempre convocó a bandas y solistas por su calidad, su originalidad, no porque tuvieran más likes o fuesen los artistas “del momento”. No hubo nunca marcas involucradas con auspicios, invadiendo los espacios con publicidad, todo se mantuvo lo más real posible. Eso se reflejaba, se sentía y creo que nos dio una credibilidad muy valiosa, que la gente vio como un festival único en su especie. Se generaba una comunidad en los días del festival en la que todos convivían en armonía y cuidaban el evento, porque sabían que era algo especial que merecía ser conservado.

 

6.- El compilado permite escuchar a varias bandas en un momento específico de la escena chilena y latinoamericana. ¿Sienten que estas grabaciones también tienen un valor documental para entender cómo era el circuito independiente de esos años?

Sí, creemos en el alto valor que estos archivos tienen en reflejar lo que fue ese momento, que en realidad se proyecta en el futuro y lo hace en cierta forma atemporal. Entre nosotros, como amigos amantes de la música, desde adolescentes buscábamos en internet discos de rock chileno de todos los tiempos en una época donde era difícil encontrar, en especial si eran conciertos. Y ahora que tuvimos la posibilidad de ser nosotros quienes conserváramos esos testimonios sonoros, trabajamos con mucha emoción en ello. Nos demoramos, pero finalmente salió.

7.- Woodstaco tuvo su última edición en 2023 después de 15 años de historia. Con la distancia que da el tiempo, ¿cuál creen que fue el principal aporte que dejó el festival a la música independiente chilena?

Pienso que Woodstaco fue, mientras duró, un escenario que permitió a cientos de bandas presentar sus canciones ante un público multitudinario que iba atento y dispuesto a conocer nueva música, en un festival que siempre puso el arte por sobre todas las cosas y en un entorno que era especial, en medio de la naturaleza única que tiene la precordillera del Maule. Un concierto en Woodstaco era algo emocionante, con una electricidad que se sentía en el aire y creo que la mayoría lo veía así. También sirvió como punto de encuentro para estos grupos, que pudieron ver cómo desde diversas latitudes llegaban bandas con proyectos interesantes y novedosos.

8.- Este disco nace del rescate de los archivos sonoros del festival. ¿Qué más existe en ese archivo? ¿Hay grabaciones de otras ediciones, registros audiovisuales u otro material que eventualmente podamos conocer en nuevos lanzamientos?

Estoy seguro que por ahí tenemos registros que datan de 2014 al menos, también de otros años, no todo en muy buena calidad de audio pero sí bastante interesantes. En video y fotos también hay bastante, no todo es de nuestra propiedad ni está en nuestra posesión, sería un trabajo monumental lograr reunirlo. De acá, hacemos siempre el llamado a que nos escriban en nuestras redes sociales y nos avisen si es que tienen algo, todo lo recibimos con amor y, quién sabe, quizás en el futuro tengamos la oportunidad de armar algunas exhibiciones. Si hay algo de lo que estamos seguros es que aunque el festival no se haga, sigue vivo en muchos corazones y ese amor surge de muchas formas.

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