Zarison: «La incertidumbre es el estado natural de nuestra generación»

La banda chilena profundiza en las emociones, contradicciones y cuestionamientos que inspiraron su nuevo sencillo «Incertidumbre», una canción que mezcla rock alternativo, sonidos industriales y una mirada crítica sobre el presente.

Con «Incertidumbre«, Zarison profundiza en una estética marcada por atmósferas oscuras, guitarras de carácter industrial y una construcción emocional que pone en tensión el peso del pasado frente a la fragilidad del futuro.

El nuevo sencillo, grabado en Estudios Foncea junto al productor Nico Alba, suma además la participación de la cantante Valentina Marinkovic, cuya interpretación aporta nuevos matices a una composición que dialoga con influencias tan diversas como Radiohead, Nine Inch Nails y Lucybell. Sobre el proceso creativo, la búsqueda sonora y los conceptos que atraviesan esta nueva entrega, conversamos con Edu Zarhi, vocalista de la banda:

«Incertidumbre» aborda la sensación de enfrentar un futuro difuso mientras el pasado sigue presente. ¿Qué experiencias o reflexiones personales dieron origen a esta canción?

Creo que nace de ese punto raro de la vida en que ya no eres joven, pero tampoco eres viejo. Estás como en una sala de espera entre lo que fuiste y lo que supuestamente deberías estar siendo. En mi caso, tiene mucho que ver con esta etapa de mediados de los 30s, donde aparecen más problemas, más preguntas, más trabajo, más responsabilidades, pero sobre todo, cada vez menos tiempo. Empiezas a mirar hacia atrás y hay cosas que pesan, decisiones que cuestionas, errores que vuelven, caminos que no tomaste. Y al mismo tiempo miras hacia adelante y tampoco hay tanta claridad. El futuro ya no se siente como una promesa abierta, sino como algo más difuso, más urgente, más incierto.

La canción nace desde ese punto medio en que se acabó el webeo, pero todavía no tienes todas las respuestas. Te arrepientes de cosas que hiciste en el pasado, te da miedo lo que viene y, aun así, tienes que seguir avanzando. Esa sensación de estar parado entre dos puertas, sin saber muy bien cuál se cerró y cuál se va a abrir, ese es el origen de Incertidumbre.

En términos musicales, el tema combina elementos industriales, sintetizadores inestables y un coro con influencias arábigas. ¿Cómo fue el proceso de construir una identidad sonora tan particular dentro de la canción?

Es bien ecléctico; yo creo que es una mezcla producto de mi melomanía y mis raíces paternas palestinas. De chico siempre he sido un curioso y cachurero musical. Desde los tiempos de Kazaa/Ares que me preocupaba con devoción por ordenar y cultivar mi biblioteca musical, de ahí que me guste tanto hacer playlists.

Lo industrial nace de la mano de una gran influencia para mí, que es Trent Reznor. Todo esto se fue mezclando con lo que le generaban a Cris Olivos estas melodías con “acordes más raros que la mierda”, como siempre me ha dicho —jaja—, y de ahí salió el resultado.

La incertidumbre es una emoción que atraviesa gran parte de la vida contemporánea. ¿Qué aspectos de la realidad actual sienten que están reflejados en la letra?

Todos. Desde la incertidumbre amorosa, en la que hay mucha gente que se queda sola y cree que ya está demasiado vieja para volver a intentarlo, hasta la distopía mundial que estamos viviendo hoy en día desde la pandemia, estallido, crisis, Rusia, USA, Epstein, Medio Oriente, etc.

Nadie sabe muy bien qué está pasando ni qué va a pasar. Son especulaciones, y las especulaciones son peligrosas porque generan más incertidumbre.

La participación de Valentina Marinkovic aporta una dimensión distinta al relato. ¿Cómo surgió esta colaboración y qué elementos consideraron que ella podía aportar a la canción?

Honestamente, fue súper orgánico. La Vale es mi coach vocal desde hace unos años y de a poquito le fui tirando la idea. Al principio se negaba por temas de tiempo, hasta que escuchó esta canción y le brillaron los ojitos.

Luego, en la grabación, le pasamos la letra, las melodías y ella se fue desenvolviendo sola en el estudio. La verdad fue una experiencia única e irrepetible.

En el comunicado mencionan influencias como Radiohead, Nine Inch Nails y Lucybell. ¿De qué manera esas referencias dialogan con la personalidad propia que Zarison busca desarrollar?

Sumaría a los Red Hot Chili Peppers, que son un gran exponente para la mayoría de la banda. Creo que son ejemplos que, si los encajas pese a sus diferencias, podrían resultar en nuestra música: los sintes rotos de NIN, las melodías de Radiohead y lo chileno divergente de Lucybell.

El single fue trabajado junto a profesionales que han colaborado con importantes artistas nacionales e internacionales. ¿Qué aprendizajes o aportes dejó ese proceso de producción para la banda?

Uy, muchísimos. Desde la cantidad desmesurada de micrófonos para grabar la batería en Estudios Foncea, hasta las largas horas de grabación donde Nico Alba. Creo que lo mejor fue la unión durante el proceso.

Costó mucho, porque hacer música es caro. Todos tenemos otro trabajo y buscamos formas de autofinanciarnos, pero con este disco ambicioso nos unimos, nos conocimos mejor, nos hicimos un equipo. Y eso es lo que me deja y me guardo, pase lo que pase. Lo escuchen 10 o 10.000.000 de personas.

 

«Siguen Preguntando», «Crisis Universal» e «Incertidumbre» parecen compartir una mirada crítica e introspectiva sobre el presente. ¿Qué lugar ocupa este nuevo sencillo dentro del momento creativo que está viviendo Zarison y qué adelanta sobre lo que viene?

Sí, podríamos decir que son una especie de trilogía. Comparten una misma tensión: mirar el presente desde un lugar incómodo, crítico, pero también muy personal. Me encantaría hacer videoclips que conecten las tres canciones en una historia común. Ojalá podamos hacerlo.

Creo que Incertidumbre llega en un momento en que Zarison dejó de esconderse. Es un proyecto que nace el 2017 y que durante mucho tiempo yo viví prácticamente “escondido”. Lo hacía, pero me costaba mostrarlo como correspondía, porque sentía que no era lo suficientemente bueno o que todavía no estaba a la altura. No me creía el cuento y, además, estaba solo. Faltaba un equipo.

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